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Díptico: a la izquierda Dany en el stand de Within Play en el Aconcagua Fest, en Calle Larga; a la derecha la mesa final del Torneo ILAN en Valdivia, separadas por una franja con la forma de Chile
ILAN

Un punto de regalo en Valdivia, y jugar de local en Calle Larga

por Álvaro González

8 min de lectura

"¿ESTOS JUEGOS SON CHILENOS?" Es la pregunta que más nos hacen en cualquier feria. La respuesta es sí: los editamos o diseñamos nosotros y la gran mayoría está inspirada en la naturaleza de Chile.

Pero este sábado 17 de octubre, en el Aconcagua Fest, le agregamos un dato adicional a esa respuesta: "desde Los Andes". Ahí venía la sorpresa. Mucha gente juraba que éramos de Santiago, o del sur, quizás porque nos ha visto en eventos por allá.

Ese mismo sábado, mientras Álvaro, Dany y Chilo atendían el stand en Calle Larga, al lado de Los Andes, Frann estaba en Valdivia como representante del equipo en una de las últimas clasificatorias del Torneo Nacional ILAN. Allá la sorpresa fue otra: un campeón de sede que ganó con un punto que no ganó en su turno.

Jugar de local

El Aconcagua Fest va en su tercera edición y se hace en el Centro Cultural y Museo Presidente Pedro Aguirre Cerda, en Calle Larga. Lo organiza CEREFAN, el Centro de Rescate de Fauna Andina, y este año reunió a cerca de 40 organizaciones ambientales, con entrada liberada y un aporte voluntario para la rehabilitación de fauna nativa.

Nos invitaron hace un tiempo, y menos mal que nos hablaron ellos. El segundo semestre siempre estamos llenos de eventos: el Torneo ILAN, el Festival Ladera Sur y el Día de la Fauna, entre muchos otros. Yo había ido el año pasado como visitante y me pareció muy bueno. En los primeros contactos, la gente de CEREFAN nos dijo que hace rato querían tenernos en el festival porque sabían que éramos de la zona.

Los stands estaban en el pasto, con el centro cultural lleno de gente, charlas y música. Algunos se acercaban y se acordaban de cuando estábamos empezando y nos instalábamos en la plaza a mostrar los juegos. "Ha sido súper grato recibir el cariño de nuestra tierra", dice Dany.

Veníamos con el chip antiguo de que nadie es profeta en su tierra. El sábado nos hizo dudar del refrán.

Dany conversando con clientes en el stand de Within Play en el Aconcagua Fest, descalzo sobre el pasto

Dany, "a pata pelá", conversando con clientes en el stand del Aconcagua Fest.

Las momias de Cazadores de Tesoros

Una de las conversaciones que más nos entretuvo fue con una pareja que llegó hablando de Cazadores de Tesoros, el primer juego oficial de Within Play, de 2013. Se acordaban de todo: discutían sus estrategias con las momias y detalles muy específicos de las partidas. Nos contaron que todavía se juntan por lo menos una vez al año a jugarlo.

Trece años después. "Uno nunca se imagina cómo se viven los juegos en cada casa", dice Dany, "y aún menos los juegos de cuando estábamos dando nuestros primeros pasos como editorial".

Yo no estaba en Within Play en esa época, así que la conversación fue sobre todo con Dany. Pero me llamó la atención que conocieran hasta la historia de los personajes: son los amigos de Chilo y Dany (y ellos mismos), dibujados por Chilo como personajes de otros países, de China, Japón, Egipto, entre otros.

Cazadores de Tesoros y Ataque Zombie se hacían a mano. Dany se acuerda de armar las cajas, teñir las fichas con anilina y hacer las bases de los personajes con pasta para modelar. "Recuerdo esa época con mucho cariño, cuando teníamos más ganas que conocimiento o estrategias comerciales", cuenta. Esa pareja es parte de la gente que nos apoyó entonces, y todavía juega.

El "aaaah" de Foxy

No había mesas de demostración, solo el stand con el catálogo, pero igual hubo dos juegos que se llevaron el día.

Con Foxy, la mejor explicación es dejar que la persona juegue un par de turnos y voltee algunas cartas. Cuando aparece la tercera o la cuarta se escucha el "aaaaaahhh": ahí entienden cómo se juega y lo difícil que se pone.

Quillén cautivó por otra razón. Es un juego sobre restaurar un ecosistema de la zona central de Chile, y lo estábamos mostrando justo en la zona central de Chile. A la gente le gusta encontrar una conexión local en un juego, y eso se notó en cómo se detenían a mirarlo.

Chilo conversando con clientes en el stand lleno de Within Play, con Quillén entre los juegos

Chilo conversando con clientes, con el stand lleno.

Mientras tanto, en Valdivia

La sede Valdivia se jugó en el Edificio Emilio Pugín, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral. Frann reconoce que llegó un poco perdida: la UACh es enorme. La salvó Diego, uno de los jugadores, que conocía el campus y la guió hasta el edificio.

Adentro ya estaban casi todos los participantes, puntuales para las tres de la tarde. Por chat, Cynthia Jara, de la Fundación Corallina, le indicó que se instalara en las mesas del casino, con un kiosko al lado para el cafecito de la jornada.

Esa semana, en el mismo recinto, se hacía el FICValdivia, el Festival Internacional de Cine de Valdivia. Mucha gente que andaba por el festival se acercó a mirar de qué se trataba todo esto. Algunos le preguntaron a Frann por el juego, y un par se puso a sacarle fotos al torneo.

Era la segunda vez que Frann representaba sola al equipo en una sede: el año pasado le tocó Chiloé, con 18 participantes, y este año Valdivia, con 21. No estuvo tan sola, en todo caso. Carlos y Benjamín, de la Fundación Corallina, la ayudaron a montar las mesas, y Cynthia llegó al final a fotografiar a los finalistas. La fundación nos ayudó mucho a organizar esta fecha, y se lo agradecemos.

Felipe y Camilo jugando ILAN durante las clasificatorias en el Edificio Pugín de la UACh

Felipe y Camilo durante las clasificatorias en el Edificio Pugín.

Tres rondas y jugadores aplicados

Se inscribieron 30 personas y jugaron 21, en cinco mesas por ronda. El nivel fue alto: en 12 de las 15 partidas clasificatorias alguien llegó a los 40 puntos. Al cierre de la tercera ronda, Frann no tenía idea de quién iba a pasar a la final.

Tampoco hubo dudas de reglas. Los jugadores se las sabían y se las aclaraban entre ellos, y Frann solo confirmaba.

En la segunda ronda, Juan y Diego se llevaron el sticker de nado veloz, el que se gana al terminar una partida con 20 puntos o más de ventaja sobre el segundo. Rodrigo, que el año pasado había competido en Concepción sin suerte, ganó dos de sus tres mesas.

La historia del día la puso Benjamín. Llegó con la Fundación Corallina a ayudar, nunca había jugado ILAN y terminó inscribiéndose. Carlos le enseñó un poco antes de empezar y en su primera partida sacó 39 puntos. Suerte de principiante, quizás.

Wladimir se quedó a un punto de entrar a la final. Se llevó una mención honrosa, dijo que igual estaba contento con su puntaje y que va a volver.

Un punto de regalo

Antes de anunciar a los finalistas, Nicolás se acercó a Frann a preguntarle si había quedado. Tenía que irse: ese mismo día estaba en la final de una competencia de escalada. Había quedado, así que tuvo que elegir. Se quedó a jugar ILAN y se perdió la final de escalada. Dijo que era el mejor día de su vida y que se iba a jugar un Loto.

La mesa final de la sede Valdivia del Torneo ILAN, con los cinco finalistas sentados y Luciano de pie

La mesa final de Valdivia. De izquierda a derecha: Camilo, Nicolás, Luciano (de pie, ganador de la sede el año pasado), Juan, Rodrigo y Diego.

La mesa final partió apretada. Todos avanzaban de a poco y varios jugadores tenían tres o más cartas con habilidades pasivas sumando en silencio. Juan, que había entrado quinto y último a la final, armó una trama trófica que lo dejó en 39 puntos. Con esa jugada se ganó el sticker Puskás, el que se entrega por hacer 15 puntos o más en un solo turno (como el premio al mejor gol del año, pero modo pingüino).

Después le tocó a Rodrigo, el mejor de la clasificación y amigo de Juan. Hizo su jugada muy concentrado, como si la viniera planeando hace rato, sin darse cuenta de que con ella le daba a Juan el punto que le faltaba. Y siguió jugando. Frann y el resto se quedaron mirando, esperando el momento en que se diera cuenta de que acababa de hacer ganar a su amigo.

Juan, con su medalla de finalista de sede, haciendo una jugada durante la final, con el tablero de puntaje de ILAN al frente

Juan, con su medalla de finalista de sede, haciendo una jugada.

Jugador Llegó a la final Puntos en la final
Juan 5° 40, ganador
Nicolás 2° 31
Diego 4° 27
Camilo 3° 27
Rodrigo 1° 23

Diego, que llegó a la Gran Final Nacional en 2024 y en 2025, se fue un poco triste: este año no va a Santiago. Será el próximo año. Juan, en cambio, tiene su cupo para la Gran Final Nacional, con pasajes y alojamiento cubiertos.

Juan, ganador de la sede Valdivia, sonriendo con la ilustración de Chilo firmada por los participantes de la jornada

Juan, ganador de la sede Valdivia, con la ilustración de Chilo que firmaron los participantes de la jornada.

Lo que viene

La próxima clasificatoria es en La Serena, el sábado 24 de octubre, en Adventure Dreams (Manuel Antonio Matta 269). Felipe ya la tiene agendada: jugó en Valparaíso, viajó a Valdivia y, aunque esta vez no le fue como quería, igual se fue contento de haber conocido la ciudad. Después viene Punta Arenas, y el 21 de noviembre, la Gran Final Nacional en Santiago, donde Juan jugará por un viaje a la Antártica para dos personas en el aerocrucero de Antarctica21, auspiciador del torneo.

El Torneo Nacional ILAN lo organizamos junto a la Fundación Antártica21. Las bases y la inscripción están en torneoilan.withinplaygames.com.

Y si en La Serena, en Punta Arenas o en Santiago alguien te pregunta si estos juegos son chilenos, ya sabes qué responder: sí, y de Los Andes, para ser exactos.

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